Si observamos la trayectoria política de Alejandro Toledo, encontramos que su retorno al Palacio de Gobierno comenzó a mediados de su primer período gubernamental, cuando después de experimentar niveles de aceptación inferiores a 10%, se posicionó en la mente de la gente y empezó a enrumbar el país por la ruta del crecimiento económico. Tuvo baja aceptación, porque apenas accedió al poder, la oposición -encabezada por el APRA- le exigió resultados, sin haberle concedido siquiera algunos días de tregua; igualmente, el Congreso le negó las facultades legislativas que le permitiera reconstruir la democracia y reorientar la vida económica y social del país, luego de la nefasta dictadura y corrupción fujimorista. No olvidemos que, el propio Alan García Pérez, encabezó las movilizaciones pidiendo la vacancia presidencial, como revancha al haber sido derrotado por Alejandro Toledo en 2001.
Pese a haber encontrado una economía en recesión, Toledo tuvo la capacidad de sentar las verdaderas bases para el crecimiento económico, mantener los precios estables, iniciar la redistribución de los resultados del crecimiento (duplicación de sueldos de los maestros, el incremento de la Remuneración Mínima Vital, etc.), mandar encarcelar a los capos de la mafia fujimontecinista, resarcir en gran medida la deuda social producto del conflicto sociopolítico y del liberalismo a ultranza, descentralizar el país, y haber practicado un gobierno ampliamente participativo. Por esta razón, al término de su gobierno llegó a tener niveles de aprobación próximos al 50% y entregó la Banda Presidencial con las manos limpias al ex presidente y ex prófugo Alan García, quien vivió en Francia hasta la prescripción de los procesos penales que se le siguió por delitos de lesa humanidad.
Luego de dejar la Presidencia de la República, Alejandro Toledo no se olvidó del Perú; se mantuvo siempre alerta frente a las acciones de gobierno del Presidente García, para advertirle y ayudarle a resolver oportunamente en situaciones difíciles. Conociendo los enormes desaciertos cometidos en su primer gobierno, su nueva propuesta de "perro del hortelano" y la clásica "política de escopeta de dos cañones" del partido aprista, había que vigilarlo de cerca e impedir su política privatista, en la medida que ha aplicado el modelo neoliberal a ultranza. Tal es así que, en situaciones como la crisis internacional (2008), presentó al gobierno el Plan Anticrisis, cuyas recomendaciones permitieron reducir los daños a nuestra economía; sin embargo, en cada visita, Alejandro Toledo recibía ataques políticos del APRA. Se trata pues, de un estadista y político maduro. Esta decidida defensa del pueblo, le ha servido para que en estos últimos años se haya mantenido con una aprobación de 10% a nivel nacional y 14% en Lima y Callao.
En vísperas de la CADE 2010, lanzó su candidatura a la Presidencia de la República, intervino brillantemente en dicho evento empresarial y dio un salto sorpresivo a cerca de 20%; luego comenzó a liderar la agenda política electoral y se ha posicionado en el primer lugar de las intenciones de voto alrededor de 30%. Según encuesta de IMASEN (publicada el 29.01.11 en La República), esta ubicación es sólida, porque encabeza las preferencias en todas las regiones, en los segmentos sociales electoralmente significativos, en los jóvenes, en el ámbito rural y urbano, sus propuestas tienen la mayor aceptación, y tiene el menor porcentaje de rechazo (8.3%) en comparación a Keiko Fujimori (22.2%) u Ollanta Humala (29.8%). En general la probabilidad de triunfo de Alejandro Toledo -según la fuente citada- alcanza 47.8%, mientras Luis Castañeda y Keiko Fujimori alcanzan 15.4% y 15.0%, respectivamente.
Pero también es preciso señalar que, solo el 10% de los ciudadanos participan en la política, el 30% lo hace coyunturalmente y el 60% se mantiene al margen. De allí que -según la citada fuente-, el 48% de los electores indican que podrían cambiar su intención de voto de un candidato a otro. Si Alejandro Toledo fuera un candidato nuevo, los porcentajes de aprobación anotados serían considerados altamente inseguras o vulnerables, pero como es un ex presidente exitoso, su ventaja radica en que la gente lo percibe como un buen gobernante, como un peruano como cualquiera de nosotros y como ciudadano del mundo, atributos que no pueden exhibir -por lo menos- sus contendores más cercanos.
Para consolidarse en esa posición y avanzar hacia un probable triunfo en primera vuelta, Alejandro Toledo debe continuar desmenuzando los aspectos más trascendentes e innovadores de los 450 Compromisos para el Crecimiento Social, como la revolución educativa y la reconversión industrial, fortalecer sus emotivos encuentros con las poblaciones del Perú profundo revitalizando la identidad nacional, seguir escuchando y motivando la capacidad emprendedora de los jóvenes universitarios y asumir compromisos concretos frente a necesidades urgentes de cada región.
MARIO VILLAFUERTE VICENCIO
Militante de PERÚ POSIBLE.
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