Recientemente hemos visto cómo algunos medios de comunicación han hecho eco de un correo que viene circulando a través de la web, si bien está suscrito por un nombre y apellido, pero cabe la pregunta ¿existe realmente esa persona?, permítanme dudarlo, pero de ser así por qué no realiza la denuncia frontal y valiente, por qué escudarse en un correo electrónico si considera que está enarbolando la verdad.
Situación que me lleva a reflexionar sobre la forma cómo algunos medios de comunicación han difundido esa "denuncia virtual", como veraz, considero que más bien pudo haber servido como "rumor virtual" para indagar e investigar si lo que se señala en ese correo electrónico es veraz, pero muy a mi pesar no ha sido así, al menos para un grupo de periodistas que han propalado irresponsablemente como verdad.
Esta situación me ha llevado a revisar y desempolvar mis libros de ética y deontología, pero también a repasar a Manuel Jesús Orbegoso (*) quien en su libro Periodismo, texto de teoría y práctica, nos habla de los valores de la noticia. Para este autor, una noticia tiene o debe tener valores sin los cuales no alcanzará esta categoría. Entre los más importantes considera: la veracidad, la exactitud, la integridad, el interés y la rapidez.
En esta oportunidad hablaremos de la veracidad. El mismo autor señala que es la virtud máxima de todo texto periodístico y ya no sólo de la noticia. La veracidad es una especie de aspiración profesional, la virtud de la cual dependen todos los demás valores. Si una noticia no es veraz, si no está fundamentada en datos que revelan la exactitud del hecho que le da origen, no solamente no será noticia, sino que se convertirá en un descalabro informativo - no lo digo yo - lo dice el autor que hago referencia a quien le tengo una especial admiración por su profesionalismo y vocación de maestro.
Pero prosigamos, Jesús Orbegoso, nos dice que la verdad no tiene como antónimo la mentira, sino el error; por lo tanto, lo antónimo u opuesto por el vértice de la mentira o la mendaz, es la veracidad; la verdad se dice es un concepto filosófico cuyos alcances son inefables; la veracidad es lo comprobable.
"Este valor o virtud de ser veraz que, según el Diccionario se refiere a "quien dice o profesa siempre la verdad", no es solamente una aspiración personal sino una necesidad profesional, una regla deontológica privilegiada, tanto como el aire para respirar y dar vida a los mortales", precisa el maestro Jesús Orbegoso.
Una noticia, y en general, todo texto periodístico grande o pequeño, trascendental o no, advierte que tiene que ser veraz, sus fundamentos deben estar basados en la objetividad que para el estudioso Fernando Vásquez Fernández, "más que un hallazgo Humano, es la fría realidad de las cosas en sí mismas"
"Y aunque esta no es la oportunidad de tocar temas éticos, es preciso alegar aquí por el comportamiento del periodista frente al hecho. Tiene que dar pruebas inequívocas de honestidad y a partir de apreciaciones objetivas válidas, de sensaciones no puestas al vaivén o capricho personal, sino de observaciones densas y claras para que sus textos acarreen los sucesos tal como sucedieron. Interpretados según criterios personales, sí, es permisible y hasta obligatorio, pero no deformados", subraya el maestro periodista.
* Trabajó en La Crónica y Expreso, y más de 30 años en el diario El Comercio como Jefe de Redacción, luego fue Director del diario oficial El Peruano y como profesor de periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo sigue siendo aún después de 30 años seguidos.
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