Radiografía del programa Vaso de Leche
El espacio periodístico "Cuarto Poder" reveló que en un exclusivo distrito capitalino, para ser más exactos San Isidro, los vecinos de la residencia Santa Cruz y de la Avenida Aramburu, para citar como ejemplos, son beneficiarios del Programa Vaso de Leche, a pesar que este programa fue creado para asistir a los más necesitados y desposeídos del país. Esta situación, suponemos no es distinta a las que se registran en muchas de las provincias y distritos de la región.
Qué dirían los gestores de este programa si se enteraran tamaña desvergüenza de las dirigentes que viven robándole la leche a quienes más lo necesitan. Qué dirían las mujeres que en multitudinaria marcha por el centro de Lima en ese histórico 5 de diciembre de 1984 reclamaron la Ley del Vaso de Leche demandando al gobierno central y al congreso para que legislen a favor de hacer permanente este programa que había nacido como de emergencia y convertirlo en una propuesta nacional.
Antecedentes
Al año siguiente de la masiva movilización liderada por miles de mujeres, el Gobierno del arquitecto Fernando Belaunde el 4 de enero de 1985 suscribe la Ley 25059 que convierte al Vaso de Leche en Programa de Asistencia Alimentaria Materno - Infantil en todos los municipios provinciales del país. Sin embargo, ante el incumplimiento en su aplicación, cuatro meses más tarde las madres volvieron a marchar insistiendo en el financiamiento para lo dispuesto en la ley. Movilización que fue decisiva para que en la ley de presupuesto del 86 quedase incluido el artículo 225 que establecería que a partir de esa fecha el Ministerio de Economía y Finanzas estaría obligado a transferir partidas a todos los municipios para sustentar el Programa del Vaso de Leche.
Es cierto que la Ley 24509 fue un avance para la institucionalización del Programa, que fue gestado por madres que vivían en carne propia la pobreza extrema de esos años y que habían alcanzado no sólo el reconocimiento por su efectiva organización en esa Lima en el que las clases se hacían evidentes y la pobreza se expandía hacía los asentamientos humanos y pueblos jóvenes.
Beneficiarios
En el artículo 1 de la Ley 24059 se dispone como grupo beneficiario a la población materna infantil en sus niveles de niños de 0 A 6 años de edad, madres gestantes y lactantes, priorizando entre ellos la atención a quienes presenten un estado de desnutrición o se encuentren afectados por tuberculosis. Entonces la meta estaba orientada a elevar el nivel nutricional de los beneficiarios y mejorar la calidad de vida de los estratos más pobres de la población.
Responsables de su administración
Como es evidente el Programa Vaso de Leche es resultado de una experiencia local (se gestó en Lima Metropolitana) y luego se expandió a nivel nacional bajo la responsabilidad de los municipios, por supuesto en coordinación y participación con las organizaciones de las mujeres en términos de selección de beneficiarios programación, distribución, supervisión y evaluación, coparticipación eficiente que lamentablemente no se ha dado hasta la fecha.
Cuántos municipios hacen partícipe en la selección y proceso de licitación a las dirigentes del Vaso de Leche. Cada cuántos de éstos se dan el tiempo de monitorizar y actualizar los padrones, que en muchos de los casos están manejados antojadizamente por "algunas dirigentes" a vista y paciencia de los responsables del programa en las municipalidades.
Suponemos que no es desconocido para los administradores del programa social la pésima focalización, infiltración y sub cobertura en la selección de los beneficiarios. Qué están haciendo para mejorar la redistribución de un programa que de por sí es complicada por el inmenso caudal de beneficiarios y que gracias a la complicidad de algunas malas dirigentes se excluyen entre sí. Hasta cuándo las voces de equidad y justicia no serán escuchadas por los gobernantes y por quienes se enquistan en las dirigencias del programa.
Hoy que las propuestas de los candidatos vienen y van sería bueno que apunten la mirada también hacía este programa social, que dejará de serlo, si no se presentan propuestas para un seguimiento y monitoreo riguroso, adecuado y permanente y que las focalizaciones respondan realmente a ese clamor silencioso de los más pobres y no de los infiltrados; mientras la subcobertura se incremente habrán niños, madres gestantes y lactantes que se les niegue el acceso al programa haciéndose permanente su exclusión.
Según el Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH), la gestión de los programas sociales ha tenido grandes limitaciones para focalizar a los beneficiarios debido a múltiples factores, entre ellos el de ser responsables de gestionar los bienes y servicios que se entregan a los beneficiarios, y a su vez gestionar la focalización. Entonces cabe la pregunta, ¿quién focaliza está preparado/a para calificar quien es pobre y no pobre y elegir quién debe y no debe recibir ese beneficio?
Otro de los problemas que evidencia SISFOH es que los gobiernos locales no consideran que el proceso de focalización tenga un costo, por ello encargan a los proveedores de los servicios, pero sin asignarles presupuesto para ello, sumado a él el recorte presupuestal para su intervención.
Así, por ejemplo, la Encuesta Nacional de Hogares, (ENAHO 2008), muestra que el 75 % de pobres no accede al Vaso de Leche, pero que el 47.6 % de los que reciben el Vaso de Leche no son pobres; si bien estos resultados no son nuevos; sin embargo pone en evidencia de lo que tenemos en frente de nuestros ojos cómo se viene manejando este programa. Es cierto, el problema no es de ahora, es de siempre, pero nadie hace nada por reordenar los procedimientos que de hacerlo, los beneficiados serían los más pobres de nuestras jurisdicciones.
Otra investigación realizada por el profesor Enrique Vásquez, de la Universidad del Pacífico, revela que más del 50 % de los beneficiarios actuales del Vaso de Leche en todo el país son "infiltrados" ya que reciben los nutrientes sin necesitarlo en perjuicio de las personas a las que realmente les hace falta. (Fuente "Cuarto Poder")
Sin duda esta es la radiografía del Programa de Vaso de Leche en nuestro país, y suponemos que lo mismo se grafica en nuestras municipalidades provinciales y distritales de nuestra región.
¿Cuántas veces mujeres humildes con el bebé a la espalda que se han atrevido con valentía y coraje a reclamar sus derechos han sido escuchadas? ¿Cuántos alcaldes se han percatado de esa inequidad? Y finalmente ¿quién se atreve a investigar en nuestro contexto regional y local?
Acaso la denuncia es exclusiva de los medios de comunicación. ¿El ciudadano común y corriente no puede hacerlo frente a la indolencia de las autoridades?Es preciso que los demás miembros de la sociedad estemos dispuestos a reconocer esa exclusión de los más necesitados e iniciar una cultura de solidaridad y responsabilidad social que en nuestro medio es vista casi exclusivamente como responsabilidad del Gobierno o de las instituciones caritativas solamente, a decir de Carlos Aramburu y Carlos Figueroa en su libro "Pobreza extrema y exclusión social: el caso de Lima. Involucrémonos en esta cadena de solidaridad para hacer escuchar la voz de quienes no la tienen.
Entonces es tarea de todos, de los medios de comunicación que a través de sus informativos denuncien los actos abusivos de las dirigentes y exijan a los municipios coherencia y responsabilidad en la focalización y distribución de los productos del Vaso de Leche y no sea mera y mecanizada forma de aliviar la pobreza de quienes más nos necesitan.
A puertas de este proceso electoral, es tiempo que los candidatos a los sillones municipales sientan el sabor de la pobreza allá en los hogares de las comunidades y centros poblados donde la exclusión se ha asentado desde hace décadas ante la indiferencia de los políticos que tras llegar al municipio se olvidaron de su existencia hasta las próximas elecciones.
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